Estuve buscando el mejor momento para hablar con vos, para decirte todo lo que tengo atragantado; todas las veces que me malinterpretaste y todo lo que siento cada vez que te veo. Descontado está que lo que escribo se remite a lo que YO siento, muy lejano siempre a lo que VOS percibís. No se lo que te pasa, ya no hablas conmigo y eso me duele más que nunca. Somos como dos extraños que apenas se conocen. aun después de todo lo que pasó y todo lo que pudo haber pasado y no quisimos. Descontemos tu falta total de compromiso y mi excesiva estupidez. Son dos factores que debemos incluir en la ecuación si queremos que se entienda algo de todo este embrollo. Te confieso: no se si me dolió más tu desdén estudiado o tenerte que seguir viendo aun cuando en mí había una mezcla inexplicable de odio y afecto, tan intrincados que no podía diferenciarlos entre si. Sentí que me matabas día a día con tu indiferencia, con tu trato distante y con tus mentiras. ¿Se te olvidó que me compartiste algo de tu vida? ¿Te olvidaste de
que yo fui en parte cómplice de tus tretas y engañitos?. No me duele el que me hayas cambiado con tanta facilidad, lo que me lastima es la mentira. Y me dirás, "¿cambiarte? Si ni siquiera te elegí, en primer término" , es verdad, soy conciente de ello. Pero también es cierto que fuiste absorbiendo -conciente o inconcientemente- todo el aire que tenía en derredor, hasta no poder respirar más que tu piel. Te fuiste metiendo en mis espacios, en mis pensamientos, hasta que ya no podía dejar de soñarte. Te vendiste tan bien. la mujer comprensiva, la compañera, la amiga. las cosas se enredaron demasiado y me apartaste bruscamente. Creí que se derrumbaba mi mundo, me sentí enamorada de vos: por tu sonrisa, tu capacidad de contener, tu "siempre estas ahí". Pero, de pronto, me di cuenta que eso era una ilusión, me había equivocado. Era tanta mi necesidad de contener, de amar, de sentir, que me creí enamorado del primero que que me daba un poco de si. Y reconocí que vos también estuviste confundida mucho tiempo al
respecto. lo que nunca sabré es si decidiste que no me amabas por comodidad y para evitar descalabros mayores, o si realmente no sentías eso por mí. A veces la mente nos juega bromas, y nos alborota las emociones hasta hacerlas irreconocibles. Yo decidí que estaba enamorado del amor, del hecho de estar enamorado, de entregarme a alguien de una forma casi de cuentos, entre poesías y paseos por el parque; entre mimos y susurros. entre besos contenidos hasta el derrumbe absoluto de la razón. Hubo un quiebre. Pero luego, un día, casi sin querer todo empezó de nuevo, y esta vez la amiga se convirtió lentamente en la maestra, la amante y el cómplice de momentos especiales. Hubo algunas charlas de sinceramiento que ambos necesitábamos. Creo que parte de nuestra relación se basó siempre en las conversaciones, la torpeza de haberlas matado con silencios y especulaciones no hizo más que confundirnos. No se puede evitar lo inevitable. Muchas veces me he preguntado por qué razón sigo preocupado en lo que pensás o haces,
si me demostraste más de una vez que tu único interés SOS vos mismo y las cosas que a vos te preocupan. Ambos sabemos que no somos la imagen de la mujer y del hombre perfecto del otro, y eso es un alivio. No hay necesidad de enamorarse, ni de sufrir por ello. Pero lo paradójico es que tu alejamiento me lastima, y tus acercamientos furtivos siempre resultan ser vengancitas personales hacia otras personas que no conozco, pero intuyo. De veras que tus vacíos, tus silencios, tus desprecios me martirizan como nunca pense que lo harían... y como una entupido te estoy dando nuevamente el arma perfecta para que contribuyas con mi agonía. No se que te pasó, un día estábamos charlando risueños y cariñosos y al día siguiente no me hablaste más y pusiste una muralla. ¿Qué hice? ¿Qué dije? Si estaba todo claro, porque actuaste como si no lo estuviera? Espero poder encontrar el momento para hablar esto con vos personalmente, detesto las materias pendientes. Es cierto, no puedo estar con vos, pero sin vos tampoco. Soy
terrible, ya lo se. También se que si de casualidad lees estas lineas vas a estar masticando tu bronca un tiempo prudencial hasta encontrar la mejor forma de mandarme al infierno, y darme el golpe por donde más me duela, pero sin que se note. Entonces. ¿Qué demonios quiero? Eso te estarás preguntando. o al menos eso espero, porque siempre has estado muy centrado en tus propias necesidades y gustos. como si preguntarme que me haría feliz implicara un compromiso demasiado pesado de cargar. Lo que más nos deleitaba de nosotros mismos y veíamos reflejado. La magia era comprobar lo que el otro despertaba en nosotros y no sabíamos que poseíamos. eso creo que fue lo que más nos sedujo. Entonces. ¿qué quiero? Quiero a mi amiga de vuelta, a mi osita, a mi princesa, ala mujer. El tiempo que dure, pero sin egoísmos. Nos necesitamos, aunque no queramos aceptarlo, aunque nos duela. nos hacemos falta. Quiero las visitas inesperadas, las noches fantásticas, las charlas de mate, los besos sorpresa, los viajes insólitos.
Nada más. Quiero sentir que no fui un juego para vos, quiero volver a ser especial. No sabemos lo que nos depara el destino, pero mientras dure lo que quiera que sea esta relación, quiero sentirme feliz. Nunca pense que diría esto, pero de veras que no creo en el amor; es un sentimiento que sólo se puede vivir desde el deseo del alma, pero pocas veces encuentra su asidero en cuerpo humano. No moriría por amor, no mataría por amor. Solo quiero estar bien, sentirme especial de vez en cuando y continuar con mi vida. Te quiere,