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Hoy: ¿Por qué la batería de mi cámara no dura nada y eso que es nueva…?
En primer lugar y antes de utilizar una batería normalmente, debemos cargarla del todo y luego agotarla del todo, esto durante 3 o 4 ciclos completos. Digamos que es como si hubiera que despertarla. Las baterías recargables tienen una vida que no se mide en meses sino en ciclos de descargas y según la publicidad esto es unas 1.000 descargas. Pero esta no es la única limitación. Podríamos hacer una similitud con las bandejas de hielo del frigorífico. Si rellenamos una bandeja bajo el grifo sin haber vaciado todos los hielos, inevitablemente las celdillas que ya tienen hielo derramarán el agua. De forma parecida al recargar una batería que todavía tiene carga, las “celdillas” que no están vacías rebosarán y se dañarán quedando inutilizables. Otro efecto es que cuando están totalmente descargadas se inicia un proceso de deterioro. Todo esto indica que para obtener toda la capacidad de una batería es necesario cargarla del todo y después descargarla del todo y a la hora de guardarlas debe hacerse con carga. Esto lo saben los fabricantes pero sólo algunos modelos de cámara llevan un cargador que permite hacer el ciclo completo, primero descarga la batería del todo y luego inicia el ciclo de carga. Este problema es fundamental en las baterías de Níquel-Cadmio de las cámaras antiguas y es conocido como efecto memoria. Aunque la publicidad de las baterías actuales de Metal-Hidruro o de Litio indica que no tienen efecto memoria lo cierto es que tampoco duran lo que se espera de ellas, principalmente por lo reducido de su tamaño y la poca capacidad que tienen. Lo mejor es disponer de dos de ellas o más de forma que cuando se nos agote la primera podamos tirar de la segunda sin tener que hacer pequeñas recargas de emergencia.
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